| Tras
el estallido de la fama
En
marzo de 1994, la banda empezó a trabajar en su cuarto álbum,
tercero de estudio, tras un corto descanso. Lo primero que hicieron fue
incluír los temas ideados durante esos dos años de gira,
lo que supuso la confección de un disco excesivamente extenso,
de más de 75 minutos. En mayo se afincan en Los Ángeles
por el espacio de unos meses para la grabación, con los nuevos
productores, John Purdell y Duane Baron. Pero cuando todo
parecía marchar bien, Moore decidió dejar la banda y crear
la suya: ChromaKey. Las razones eran diferencias en cuanto a objetivos
y concepciones musicales, sin embargo se rompía la unidad. Dream
Theater nunca fue el mismo tras esta ruptura del bloque original. Para
sustituirlo el grupo encuentra a dos grandes teclistas, Jordan Rudess,
procedente de Dixie Dregs, y Derek Sherinian. Sherinian fue el
que en 1995 tuvo la suerte de integrarse en la banda, en teoría
definitivamente.
Por
suerte el álbum Awake es exitoso y rompe todos los récords
de la banda, convirtiéndose en un fenómeno comercial. Pero
curiosamente Dream Theater vuelve a sus orígenes al volver a trabajar
con el productor de Images and Words, Prater. Juntos graban el
EP A Change of seasons, en 1995, con una suite de 23 minutos compuesta
por ellos, y completado con versiones de sus ídolos.
Durante
los dos siguientes años, el grupo hace grandes giras de alto seguimiento
y como en el caso anterior, dedica el tiempo a preparar unos temas que
serían los de su disco de 1997, Falling into Infinity, que
aparece en septiembre, al término de las giras. Los trabajos de
Jordan Rudess con Dream Theater en conciertos y shows le abanderan para
sustituir al que parecía ya integrado definitivamente, Sherinian.
Rudess había también intervenido en el proyecto alterno
a Dream Theater de Portnoy y Petrucci, Liquid Tension Experiment, que
fue lo que hizo que estos dos líderes de la banda le eligieran
para llevar los teclados en el siglo XXI.
En
1999 la banda sorprende a todos sus críticos, que les tachaban
de grupo de metal pero no de rock progresivo en ningún aspecto.
Su forma de contraatacar fue con el álbum Metropolis 2: Scenes
From a Memory, sin duda, el disco más clave desde Images
and Words. Se trató de un trabajo conceptual de casi 80 minutos
en donde se elaboró una historia a partir de la idea de Petrucci
en el mítico tema Metropolis 1, The Miracle and the Sleeper.
Lleno de influencias de Pink Floyd y Rush -más que nunca-, colocaron
su nombre entre los elegidos del progresivo.
La
gira del disco fue mastodóntica, de dos años, y dio fruto
a un triple cd para calmar las ansias de los crecientes fans: Live
Scenes From New York, que justamente salió a la venta el 11
de Septiembre de 2001, día fatídico para la humanidad pero
más para los neoyorkinos, entre los que se incluye la banda. Incluso
hay anécdotas como que se retiró la portada puesto que aparecían
las malogradas Torres Gemelas, retrasando la distribución en Europa
casi un mes.
Y
cuando la historia parecía tener un fin, con los proyectos en solitario
de cada miembro de Dream Theater, apareció en enero de 2002 el
disco que venía a calmar esas ansias producidas en tanto tiempo:
Six Degrees of Inner Turbulence. Quien quisiera pensar que el grupo
ya no tiene ilusión por seguir con el proyecto conjunto, tiene
algo de razón. No sólo ha tardado tiempo el grupo en editar
un nuevo trabajo, sino que parece un álbum fruto de la inspiración
de Portnoy y Petrucci, con colaboración de Myung y Rudess, pero
con un cada vez más anecdótico James LaBrie. En esta ocasión
sólo compone algunas letras. El destino de la banda es más
que dudoso.
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